"Nueva Orleans se quedó chiquito". La frase del gobernador de Tabasco, Andrés Granier, resume la trágica situación que vivía ayer ese estado mexicano. Los ríos seguían creciendo y las inundaciones iban en aumento cuando ya el 80% de su territorio estaba bajo las aguas y el número de personas atrapadas y de damnificados sobrepasaba el millón.
Reventados los improvisados diques de sacos terreros, los ríos Grijalba y Carrizal acabaron por convertir en un lago la capital que abrazan, Villahermosa, donde más de medio millón de personas sobrevivían en los tejados y se movían a nado. Mientras el Gobierno se declaraba "rebasado", el presidente, Felipe Calderón, señaló: "La situación es extraordinariamente grave, es uno de los peores desastres naturales en la historia del país".
La Cruz Roja mexicana dijo que los damnificados sumaban al menos 800,000, de las que decenas de miles todavía no habían podido ser rescatadas de los techos de sus viviendas.
En el peor desastre natural en la historia de Tabasco, las fuertes lluvias por un frente frío en el Golfo de México provocaron que se salieran de cauce varios ríos y lagunas que recorren el tropical y frondoso estado del sureste del país.
Las inundaciones cubren cerca del 80 por ciento del territorio del estado y dejaron un muerto. Otros informes aseguraban que eran más de un millón los damnificados, casi la mitad de la población total del estado.
"Estamos luchando contra un monstruo," dijo el gobernador de Tabasco, Andrés Granier.
Un torrente de agua marrón sumergió el viernes hasta bajo seis metros el centro de la capital Villahermosa, porque sacos arena no lograron contener la fuerza de la corriente.
Soldados evacuaron gran parte del centro el jueves por la noche, antes de que cedieran los sacos de arena, pero aún había algunas personas esperando que los socorristas, que derribaban ventanas y puertas, los sacaran de sus hogares.
En entrevista radiofónica con Joaquín López Dóriga el directivo dijo que el agua a Tabasco llegó por cuatro lugares: ´el agua que cayó directamente en Villahermosa, la que entró por el Usumancita sin ninguna presa, la que entró por los ríos de la Sierra sin ninguna presa y la que se quedó en buena parte entre las presas Malpaso y Peñitas´.
En este sentido Elías Ayub dijo que debido al tope de las presas se decidió abrir las compuertas de Peñitas para desfogarla, de no hacerlo ´los 300 millones de litros cúbicos de agua' hubieran inundado la zona.
Dijo que del 21 de octubre a la fecha, entre Peñitas y la presa de Malpaso se retuvieron mil 800 millones de metros cúbicos de agua, ´esto es el equivalente a todo el agua que se consume en el DF en un año y medio´.
´En estos diez días cayó demasiada agua, y se ve la importancia del papel de las presas que retuvieron agua para no terminar de inundar la ciudad´, aseveró.
Finalmente detalló que por el momento sí hay energía en Villahermosa pero en las zonas inundadas se cortó el suministro para que la gente no sufra daños.
El presidente Felipe Calderón aseguró que cueste lo que cueste Tabasco será reconstruido.
Después de escuchar el informe de las autoridades locales y de los secretarios de Estado, el titular del Ejecutivo respondió a las preocupaciones que se manifestaron por la posible desestabilización social. Por ello Calderón Hinojosa señaló: “Delego las facultades que se requieran a los secretarios de Defensa y Marina para realizar acciones a fin de evitar saqueos y pillaje”. Calderón pidió a los tabasqueños no perder la calma, “es un momento de angustia... que se acaten las órdenes de las autoridades civiles y militares y de la coordinación que haya con el esfuerzo de cooperación de los vecinos”.
El titular del Ejecutivo, ante la gravedad de los hechos, solicitó en esta ocasión el apoyo de las líneas aéreas privadas a fin de construir un puente aéreo del Distrito Federal hacia Tabasco para surtir de alimentos, agua, medicamentos y todo tipo de enseres requeridos en la emergencia.